Severino Caruso comparte aquí algunos de los descubrimientos que realizó durante sus peregrinaciones a Tierra Santa, siguiendo los pasos de Cristo, basándose en las visiones de Maria Valtorta (1897-1961).
Las descripciones precisas de esta mística italiana permitieron al ingeniero Jean-François Lavère autentificar numerosos lugares originales vinculados a la vida pública de Jesús.
Pero, ¿cuál es la realidad sobre el terreno? La cueva en el valle del Arbel, donde se dice que Jesús se alojó para elegir a sus doce apóstoles y fundar su Iglesia, es identificada por el autor, ante la mirada atónita de los peregrinos. El Evangelio cobra vida de forma vívida.
Este descubrimiento impacta profundamente a Severino: comprende su significado histórico, tanto para el mundo como para su propio camino de fe. Entonces retoma su senda espiritual, desde el budismo hasta su retorno al cristianismo, iluminada en particular por los escritos de Maria Valtorta.





