Este libro recopila escritos sobre la Iglesia y la vida consagrada, especialmente sobre sacerdotes y religiosos, extraídos en mayor o menor medida de toda la obra de María Valtorta.
La obra principal, que ilustra el Evangelio, destaca la Iglesia tal como la concibió su divino Fundador, en cuyo espíritu se fortaleció hasta el martirio.
Las demás obras, que incluyen enseñanzas y advertencias para nuestro tiempo, denuncian las corrupciones intelectuales y morales que debilitan a la Iglesia y son la principal causa del mal en el mundo.
Es un libro de sorprendente relevancia.
Así le dijo Jesús a María Valtorta el 25 de abril de 1948: «En verdad, gran parte de la población es como un desierto.
Mala, pero no siempre por naturaleza.
Odia, pero no siempre por naturaleza.
Hostil, pero no siempre por naturaleza.
Noventa de cada cien veces, es por ignorancia.
Mala porque no conoce la Verdad.
Odia porque no conoce la Caridad.
Hostil porque no conoce la Iglesia.
Y no digo “Iglesia” para describir lo que muchos perciben, en sus ministros, en demasiados casos. Sería mejor, entonces, que muchos no la conocieran.
Digo que no conocen la Iglesia como yo la fundé, animada por mi espíritu: amor, fraternidad, paternidad».




