Dar a conocer el «misterio de Judas» es una de las siete razones por las que Jesús confió a María Valtorta el Evangelio tal como me fue revelado, cuyos extractos que mencionan a Judas Iscariote se recogen aquí.
Paradójicamente, de entre todos los apóstoles, Judas era a quien Jesús más amaba, pero con un amor que le causaba sufrimiento: mientras Judas se adentraba en un camino de perdición, Jesús, en un conmovedor diálogo con su Padre, pidió experimentar una segunda Pasión únicamente para salvar el alma de Judas. Dios se negó.
Conocer el misterio de Judas, este misterio de la caída de un espíritu que Dios había colmado de extraordinarias bendiciones.
Un misterio que, en verdad, se repite con demasiada frecuencia y que hiere el corazón de vuestro Jesús. Daros a conocer cómo se cae, pasando del estado de siervos e hijos de Dios al de demonios y deícidas que matan a Dios en su interior, aniquilando la gracia. Mi objetivo es impedir que pongan un pie en caminos que conducen al Abismo y enseñarles cómo intentar contener a las ovejas incautas que se dirigen hacia el abismo.
Apliquen su inteligencia al estudio de la figura horrible pero común de Judas, una figura compleja en la que todos los vicios cardinales que encuentran y deben combatir en cualquier persona se retuercen como serpientes.
¡Cuántos, en todos los ámbitos de la vida, imitan a Judas al entregarse a Satanás y encontrar la muerte eterna! (El Evangelio tal como me fue revelado, capítulo 652, volumen 10)





